Se le acabó la gasolina a Steve McQueen

Se le acabó la gasolina a Steve McQueen

Jue, 15/10/2020 - 12:56
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“No estoy seguro si soy un actor que compite o un piloto que actúa”. Así se definía Steve McQueen, quien falleció el 7 de noviembre de 1980 en Ciudad Juárez, dejando tras de sí una de las historias más contradictorias, oscuras y fascinantes del mundo del cine.

Recorte(s)

Contradicción número uno: lo que más amó fue lo que lo mató.

Un ataque al corazón terminó con la vida del actor mientras era operado de un tumor de garganta que, según fuentes médicas, parecía inofensivo y que podía ser extirpado. Pero la historia clínica es más compleja, padecía de un mesotelioma pleural: tumor maligno y de difícil pronóstico. Según estudios posteriores, la enfermedad fue producida por la exposición al asbesto que contenían los trajes que usaba para pilotear sus autos de carrera.

 

Contradicción número dos: lo que decía no era lo que hacía.

El actor tenía dos caras. Criticaba las drogas abiertamente, aunque fumaba marihuana y era consumidor habitual de cocaína y peyote. "Estuvo drogado todos los días de nuestra relación", contó en su autobiografía Ali MacGraw, una de las mujeres con que estuvo casado. Se presentaba como un hombre fiel, pero en realidad era un mujeriego empedernido que tuvo numerosas amantes. Acostarse con sus compañeras de rodaje se convirtió en una tradición y pocas escaparon de sus encantos, entre ellas Ann-Margret y Faye Dunaway.

 

Contradicción número tres: era millonario y parecía, siempre, necesitar dinero.

Podía discutir durante horas para que los productores le pagasen 100 dólares más por salir con su propio reloj en una película y como recuerda su compañera en la película “Nevada Smith”, Suzanne Pleshette, cuando salían después del rodaje era muy tacaño y siempre tenían que pagar su cuenta.

 

Contradicción número cuatro: en las imágenes icónicas que tenemos de él, no está él.

Cuando pensamos en Steve McQueen hay dos imágenes que se nos vienen inmediatamente a la cabeza: su fuga en moto en “La gran evasión” y el Ford Mustang GT Fastback del 68 rebotando por las calles de San Francisco en “Bullit”. En ninguna de esas dos imágenes icónicas le vemos realmente a él, sino a Bud Ekins, su doble y un buen amigo al que conoció gracias a su mutuo amor por la velocidad.

 

Contradicción número cinco: el seductor, valiente, amante de la adrenalina y eterno ganador era acomplejado y estaba lleno de inseguridades.

Sentía un gran complejo por su falta de educación. No era un tipo que se sintiese cómodo con las palabras, pero conocía el poder de sus profundos ojos azules y su impecable sonrisa. También le acomplejaba su falta de altura. Todo lo anterior, lo llevó a tener incontables conflictos con el actor James Garner que representaba ese tipo alto, moreno y elegante que McQueen siempre había querido ser.

 

Contradicción número seis: su mayor fracaso fue su obra más trascendente.

La obsesión por crear una película que reflejara los detalles del mundo de las carreras de coches que tanto le apasionaban, le arrastró a producir el mayor fracaso de taquilla de toda su carrera, a la total quiebra económica y prácticamente a la ruina de su vida personal. Sin embargo, el paso de los años, fue convirtiendo aquel gran fiasco (la película “Le Mans”) en una obra de culto y paradójicamente, hoy día es la mayor fuente de ingresos para sus herederos, así como su principal legado en la iconografía popular.

 

Contradicción número siete: el gran pecador muere como un religioso devoto.

En sus últimos años abrazó el cristianismo evangélico. McQueen encontró en la religión la paz espiritual. Se volvió más amable y menos egoísta, incluso llamó a todos aquellos a los que creía haber hecho daño durante su vida, principalmente a sus exmujeres, para pedirles perdón.

 

El incomparable Steve McQueen vivió y murió marcado por sus contradicciones, pero siempre fue consciente de la disociación que su figura producía. “Hay algo en mis ojos de perro lanudo que le hace pensar a la gente que soy mejor de lo que soy”, reconoció en una entrevista.